La Cabina es un espacio independiente de creación y exposición artística que, además de establecer y generar sinergias entre artistas de diversos bagajes y disciplinas, se cohesiona con una agenda cultural viva que va más allá de la pared. El espacio busca la visibilidad del talento emergente dándoles cobertura y apoyo. Aquí, el arte deja de ser un privilegio: el coleccionista habitual y el novel se sientan en la misma mesa. La Cabina apuesta y reivindica el coleccionismo de arte emergente, la accesibilidad y la cercanía del arte contemporáneo.
Promueve un coleccionismo al alcance de todos y sin prejuicios, huyendo de estereotipos de espacios fríos para ofrecer un ambiente abierto, libre de «postureo» y que rinde culto a los artistas.
Director/a/es
Sara Ruiz-Ortega
Izaskun Valmaseda (n. País Vasco, España) es una artista visual autodidacta residente en Madrid. Su obra se mueve entre las Bellas Artes y la fotografía conceptual, combinando una estética meticulosa con un fuerte simbolismo emocional.
Le interesa especialmente explorar la tensión entre la belleza y la inquietud, la intimidad y la puesta en escena. Al fusionar la fotografía tradicional con la innovación digital, busca crear imágenes que capten la atención e inviten a la contemplación en una cultura visual en constante evolución.
Colabora con galerías de arte y casas de subastas. Su obra se ha expuesto en España, Italia, Austria y Países Bajos.
Actualmente explora la integración de la fotografía artística, el videoarte y la intervención digital, con un enfoque evolutivo que incorpora herramientas como la inteligencia artificial, manteniendo la honestidad y el control creativo total en cada etapa del proceso.
2025 Adobe MAX Creativity Award | Category Photography – Personal Project
2025 Chromatic Award | Best Conceptual Artist
2025 Best Digital Artist Award at the Click Masters Awards
Artista destacada | ViewSonic ColorPro
Exposición LA CABINA – OBRAS IZASKUN
Esta exposición invita a observar la histórica construcción de la imagen de la juventud femenina, no desde la superficie, sino desde el reverso del espejo. La propuesta se centra en el espacio íntimo donde la mujer se afirma como sujeto y no como objeto de deseo ajeno.
La muestra crítica la noción de «eterna juventud» como un artefacto cultural vinculado a estructuras de poder, explorando la tensión constante entre la identidad y la apariencia. Las obras, ya sea a través de la imagen, la materia o el cuerpo, exploran lo que significa habitar el tiempo. Este enfoque se presenta como una forma de resistencia íntima y lúcida, buscando desarmar la contradicción entre belleza y edad.
El arte se convierte aquí en un territorio de reapropiación, donde el espejo deja de ser un juez para reflejar una presencia auténtica y no un ideal.
Sara Ruiz-Ortega
The Mirror Knew es una impresión lenticular vertical que se activa a través del desplazamiento del espectador, negándose a fijar una imagen única y estable. A medida que el punto de vista cambia, distintas versiones de una misma figura aparecen, se superponen y se disuelven entre sí.
La identidad no se presenta aquí como algo cerrado, sino como una construcción múltiple, inestable y en permanente negociación.
La técnica forma parte esencial del discurso de la obra, al permitir que varias imágenes coexistan en una misma superficie. De este modo, la pieza encarna la tensión entre lo singular y lo plural: ser una y ser todas al mismo tiempo. Los momentos de interferencia y mezcla entre las imágenes no interrumpen la lectura, sino que la amplían, convirtiéndose en espacios de transición donde las identidades se rozan, se contaminan y se reconocen como inseparables. El espejo deja de funcionar como dispositivo de reflejo para convertirse en un lugar de acumulación. No devuelve una imagen nítida, sino una memoria fragmentada y simultánea.
Lo que parece fracturado no está roto, sino expandido: cada aparición contiene restos de las demás, sugiriendo que la identidad no se sustituye, sino que se superpone.
En The Mirror Knew, forma y significado son indisociables. La imagen cambiante rehúye cualquier lectura definitiva y exige tiempo, movimiento y cercanía. Lo que se ve depende de desde dónde se mira… y de hasta qué punto se acepta la coexistencia de múltiples verdades.
PIEZA ÚNICA
Edición: 1/1
Impresión lenticular
Dirección de cambio: Vertical
Medidas: 35×30 cm
Precio La Cabina: 450 €
Chromatic Award 2025 | Best Conceptual Artist
Click Masters Award 2025 | Best Digital Artist
The Inner Thread abre un corte preciso en la superficie del cuerpo para mostrar aquello que no suele exhibirse: la estructura sensible que lo sostiene. La herida no es aquí un gesto violento, sino un acto de revelación. Desde el interior emergen hilos de color que funcionan como órganos simbólicos: azul como vena, rosa como arteria, amarillo como nervio. No decoran; articulan una anatomía emocional donde memoria, biografía y experiencia quedan literalmente entrelazadas.
La pieza se sitúa deliberadamente en el reverso del ideal de juventud como imagen pulida y sin fisuras. Frente a la lógica de la apariencia —que exige ocultar el desgaste, la fragilidad o el paso del tiempo—, esta obra propone una mirada hacia dentro, hacia aquello que permite sostenerse incluso cuando la superficie ya no responde a la promesa de perfección. El cuerpo no se ofrece como objeto de deseo, sino como territorio vivido.
El uso del lenguaje textil no es anecdótico. Coser y bordar aparecen como gestos de reparación íntima, tradicionalmente asociados a lo doméstico y lo femenino, aquí reapropiados como actos de resistencia. Bordar la herida es nombrarla, asumirla y convertirla en estructura. Lo anatómico se vuelve emocional, y lo artesanal se transforma en una forma de conocimiento del cuerpo.
El pie en punta, tenso y casi suspendido, alude a la exigencia constante de mantenerse en equilibrio: sostener una imagen mientras el interior carga con el peso del tiempo. En The Inner Thread, el espejo deja de juzgar la superficie para revelar una presencia auténtica, vulnerable y lúcida, donde la belleza no se mide por la negación de la edad, sino por la capacidad de habitarla.
EDICIÓN LIMITADA: P/A + 9
Fotografía en metacrilato MUSEO 4mm BRILLO
Medidas: 40 x 30 cm
Papel: Fotografía HD giclée de alta resolución
Sujeción: Bastidor de Aluminio 15 mm
Precio La Cabina: 700€
EDICIÓN LIMITADA: P/A + 12
Fotografía en metacrilato 4mm BRILLO
Papel: Impresión de pigmentos Fine Art
Medidas: 20 x 15 cm
Sistema de sujeción (gancho)
Precio La Cabina: 500€
“Memento Amare” reinterpreta la vanitas clásica desde una perspectiva emocional. La imagen escenifica un encuentro entre la vida y la muerte, no como oposición, sino como abrazo. La figura, radiante en su quietud, yace bajo un esqueleto que la abraza con una ternura cautivadora. Belleza y decadencia se fusionan, invitando a la reflexión sobre la proximidad del amor a la pérdida. En esta escena teatral y gótica, lo sensual y lo mórbido se difuminan, haciendo eco de la fragilidad del deseo y la inevitabilidad del desvanecimiento.
Inspirado en imágenes anónimas que circulan en la cultura visual romántica oscura, este autorretrato reivindica el motivo a través de la autoría femenina, transformando la objetivación en presencia y la memoria en elección.
La obra cuestiona cómo somos vistos, recordados o consumidos: cómo la pasión puede santificar o devorar. “Memento Amare”, susurra, “porque todo se desvanece, y aun así, buscamos la memoria, el deseo, el significado”.
CAJA DE LUZ
Edición: P/A (Prototipo)
Tamaño: 27×27 cm
Precio La Cabina: 480 €
Bubble of Beauty dialoga con el lenguaje del retrato clásico para explorar nuestra obsesión cultural con la belleza, el decoro y el deseo, no desde la superficie idealizada, sino desde su artificio. La imagen construye una escena aparentemente serena que, sin embargo, está atravesada por tensión y control.
En este autorretrato, la figura —encorsetada y mostrada de espaldas— encarna una elegancia disciplinada: un cuerpo modelado, contenido y permanentemente expuesto a la mirada ajena. La postura no es casual; remite a una tradición visual donde el cuerpo femenino es presentado como forma antes que como sujeto, como imagen pulida antes que como experiencia vivida.
A sus pies, una pompa de jabón y hojas caídas introducen un contrapunto simbólico. La burbuja, iridiscente y frágil, condensa la promesa de una belleza perfecta destinada a desaparecer. No es un objeto inocente, sino un cascarón hueco: una metáfora silenciosa del espectáculo impuesto sobre el cuerpo femenino, bello precisamente porque es vulnerable, transitorio y fácilmente reemplazable.
La obra entrelaza deseo, ironía y una forma de rebelión contenida. No hay confrontación explícita, sino una desviación sutil de las expectativas: lo que se muestra no busca satisfacer la mirada, sino hacerla consciente de su propia lógica.
Al situarse simultáneamente como autora y sujeto, el cuerpo deja de ser un territorio disponible para la contemplación pasiva. Bubble of Beauty no propone una negación de la belleza, sino su reapropiación: una presencia que se define a sí misma, no para complacer, sino para existir bajo sus propias condiciones.
EDICIÓN LIMITADA
P/A + 10
32×42 cm
Papel Hahnemühle Fine Art Baryta
Marco madera natural
Precio La Cabina: 700 €
Permanere se articula como un tratado visual sobre la permanencia del cuerpo en una cultura que concibe el envejecimiento como una anomalía corregible. La obra adopta la forma de un dispositivo casi museográfico: una disposición ordenada de objetos que remite tanto al gabinete médico como al relicario, estableciendo una tensión constante entre ciencia, fe y ritual.
El título, formulado como infinitivo latino, no enuncia un estado sino una acción: permanecer como gesto activo, como voluntad sostenida frente a la transformación y la pérdida. No se trata de una permanencia natural, sino de una permanencia asistida, construida mediante procedimientos que prometen fijar, aligerar o corregir aquello que el tiempo altera.
Cada elemento funciona como un principio autónomo dentro de este sistema simbólico. Inmovilitas señala la suspensión del movimiento y del gesto, evocando la aspiración a congelar la expresión y, con ella, el paso del tiempo inscrito en el rostro y el cuerpo. La inmovilidad aparece aquí no como reposo, sino como resultado de una intervención: una quietud inducida que sustituye la vitalidad por estabilidad.
En el centro, Arcānum actúa como núcleo conceptual de la obra. El término remite al secreto, a un conocimiento oculto que no necesita ser comprendido para ser aceptado. La ciencia contemporánea, presentada como procedimiento validado y repetible, adquiere en este contexto una dimensión casi alquímica. El vial, aislado y jerarquizado en la composición, funciona como una reliquia moderna: un objeto cargado de promesa, sostenido por la confianza colectiva en su eficacia. Arcānum no nombra tanto la sustancia como la creencia que la legitima.
Reductio introduce el último movimiento del tratado. La reducción del cuerpo —de su volumen, su peso, su exceso— se presenta como una operación racional, casi lógica, que responde a un ideal normativo. Reducir no es aquí un accidente, sino un objetivo: llevar el cuerpo hacia una forma considerada correcta, controlada, aceptable. El término remite tanto al lenguaje médico como al filosófico, subrayando la conversión del cuerpo en problema a resolver.
La obra no establece una crítica frontal ni adopta un tono moralizante. En lugar de ello, propone una observación distanciada, casi clínica, que deja al espectador ante un sistema cerrado de creencias y procedimientos. La disposición solemne de los objetos, acompañada de inscripciones en latín, refuerza esta sensación de tratado atemporal, donde lo contemporáneo se disfraza de saber antiguo y la tecnología se reviste de autoridad histórica.
Permanere plantea así una reflexión sobre la manera en que el deseo de eternidad se materializa hoy en prácticas aparentemente discretas, normalizadas y socialmente aceptadas. Bajo la apariencia de cuidado, mejora o bienestar, se despliega un entramado de disciplina, fe y técnica que redefine la relación con el propio cuerpo. Permanecer, en este contexto, no es simplemente durar, sino ajustarse a un ideal que promete continuidad a cambio de obediencia.
PIEZA ÚNICA
Edición: 1/1
Gabinete contemporáneo en marco barroco
49x59x7 cm
Precio La Cabina: 350 €
Specimens in Reserve presenta la imagen como si fuera un activo: algo que se conserva, se clasifica y se mantiene en reserva. Cada pieza se sitúa bajo vidrio y oro, materiales asociados tanto a la protección como a la legitimación del valor.
El vidrio funciona como vitrina: separa, exhibe y certifica. La imagen se muestra mientras permanece contenida, apartada del desgaste y preparada para su contemplación. El oro introduce una promesa adicional: estabilidad, permanencia, inversión.
En este contexto, la juventud, el cuerpo y la apariencia dejan de ser experiencia para convertirse en objeto de conservación. La obra adopta los códigos de la preservación —archivo, reserva, edición— para cuestionar suavemente qué significa mantener algo “intacto” dentro de un sistema que lo valora precisamente por su capacidad de ser retenido.
Specimens in Reserve no afirma la eternidad; la escenifica. Entre transparencia y brillo, la permanencia se convierte en una estrategia, y la imagen en un valor suspendido.
Transferencia manual de impresión pigmentada sobre vidrio con dorado posterior en pan de oro de 24 quilates.
EDICIÓN LIMITADA
P/A + 9
Transferencia de pigmento sobre vidrio y oro de 24K
Ø 20 cm
Precio La Cabina: 450 €